Nací en la cocina de mi tía abuela en donde mi mamá me abandonó. Durante 9 años nadie supo de mí. Algunos decían que andaba de visionario en África, hasta que se supo que andaba borracho en las cantinas del pueblo vecino.

Regresé al pueblo y me hice “amigo” del Tunco Maclovich y, además, soy el brazo izquierdo del dueño de la mejor cantina del pueblo: “La Cantina del Tunco Maclovich”.